5 de diciembre de 2011

La paciente Penélope


PENÉLOPE, la más fiel de las esposas. Mujer, que con una paciencia inagotable, espera la vuelta de su marido de la guerra.


Francesco Primaticcio, Penélope y Ulises.

Penélope es la mujer de Odiseo, valiente guerrero que marcha a la guerra de Troya. De esta unión, nace Telémaco, cuando Penélope es aún joven, cargando ésta con toda la responsabilidad cuando Odiseo ha de partir a la guerra. Leemos aquí un fragmento donde Odiseo da a entender cómo Penélope ha de madurar pronto puesto que con poca edad, ha de hacerse cargo de un niño:


Mi esposa es mujer y mortal, que de mente bien cuerda y honrado sentir en su pecho, es la hija de Icario, Penélope, insigne en prudencia: desposada en su flor juvenil la dejamos nosotros al partir a la guerra y un niño tenía en su regazo”.


Penélope y su hijo, Telémaco. A.W.Boguereau.


Después de los diez años que duró la guerra de Troya, Odiseo empleó otros diez más en su viaje de regreso al hogar, durante el cual vivió multitud de aventuras. A Ítaca había llegado la falsa noticia de que Odiseo había muerto, y por eso le surgen a Penélope muchos pretendientes, ya que el que se case con ella llegará al trono. Pero Penélope mantiene firme sus pensamientos creyendo que su marido todavía vive:

solo a veces la discreta Penélope allá me hace ir al arribo de algún hombre que viene con nuevas de un lado o de otro”.

Como no desea casarse, para evitarlo hace un pacto con los pretendientes: no decidirá con quién casarse mientras no termine de tejer el sudario que le va a hacer a Laertes, el padre de Odiseo. A lo largo de varios años, mantiene a los pretendientes engañados, ya que, lo que tejía durante el día, por la noche lo deshacía. Pero un día fue descubierta por una criada, que no tardó en informar a los pretendientes y éstos la coaccionaron para que eligiera a uno de ellos.
En estos fragmentos podemos leer del tremendo sufrimiento de Penélope:

Voy, Telémaco, ya a recogerme en mis salas de arriba, a ocupar aquel lecho doliente que empapan mis ojos con sus lloros sin fin desde el día en que a Ilión marchó Ulises."
¡Ojalá que ahora mismo la castra Artemisa me diera blanda muerte también para no consumir más mi vida en la pena, añorando el valor y las prendas sin cuento del esposo querido”

Al llegar a Itaca, Telémaco presenta a su padre frente a los pretendientes como un mendigo. Estos lo tratan con desprecio y ambos terminan matando a todos los pretendientes con el arco que sólo Ulises puede manejar.

Homero describe a Penélope como una mujer discreta y de hermosa figura, igual a una diosa, totalmente fiel a su marido.
La discreta Penélope luego llegó a su estancia, semejante a Artemisa en figura o a la áurea Afrodita”.

Y también la muestra en el Canto XIX como una mujer llena de ira y muy indignada. Aquí la vemos dirigiéndose a una esclava:

“¡Oh atrevida! ¡Oh impúdica perra! Bien queda a mi vista este ultraje que habrás de limpiar con tu propia cabeza.



Como no podría ser de otra manera, muchos poetas se han inspirado en este mito para componer un poema. A continuación, adjunto algunos de estos poemas.


POEMA 1.
Jorge Luis Borges

Odisea, libro vigésimo tercero
Pertenece al libro: El otro, el mismo (1964)


Ya la espada de hierro ha ejecutado
La debida labor de la venganza;
Ya los ásperos dardos y la lanza
La sangre del perverso han prodigado.

A despecho de un dios y de sus mares
A su reino y su reina ha vuelto Ulises,

A despecho de un dios y de los grises
Vientos y del estrépito de Ares.

Ya en el amor del compartido lecho

Duerme la clara reina sobré el pecho
De su rey pero ¿dónde está aquel hombre

Que en los días y noches del destierro
Erraba por el mundo como un perro

Y decía que Nadie era su nombre?


En este poema el poeta hace referencia al momento en el que vuelve Ulises a Ítaca.
Jorge Luis Borges se inspiró en muchas ocasiones en la Mitología Clásica y ha sido por ello un gran difusor de los clásicos.



POEMA 2.
Rut Roncal

Hoy te espero tejiendo una hermosa bufanda
intercalo colores, entre besos y ansias
En el jardín florecido de esperas inquietas
Mi corazón te llama y mi mente te sueña

OH mi Ulises querido, cuanto te amo en silencio
necesito tus besos, necesito palabras
tú rey de mi vida, sabes cómo endulzarme
y en un banco callado voy bordando esperanzas

Atraviesa tu barco, esas aguas revueltas
repletas se sirenas que a tu paso te llaman
te dedican su canto y embrujarte pretenden
no las escuches, amor, regresa a tu casa

Me acompañan níveas palomas
con sus trajes de gala, sus arrullos recuerdan
cuando tú me arrullabas tocando mi piel
cuando tierno y amoroso a mi te abrazabas

El tiempo ha pasado y mi amor que es eterno
te sigue esperando, no importa que en la noche
deshaga mi bordado y comience de nuevo
No habrá otro galán que acaricie mis manos

Soy tuya Ulises, mi amado, tesoro de mi espera
Los dioses bendijeron nuestra unión para siempre

Yo te amare más allá de la muerte
Y en este banco espero, ansiosa que llegues…

Penélope




Penélope esperando a Ulises. Pintura de Waterhouse.
POEMA 3.
Francisco Álvarez Higalgo;
Winnipeg, 20 de Octubre de 1999

Penélope
¿Dónde estarás, amor? ¿Qué extraños mares
surcas bajo la cólera violenta
de vengativos dioses, mientras lenta
cada noche acentúa mis pesares?
Me siento extraña en nuestros propios lares, sujeta a las presiones y a la afrenta de cada advenedizo, que acrecienta su ambición entre copas y cantares.
No tardes, apresura tu regreso,
que se me ha helado ya el último beso,
y mi cuerpo ha olvidado tu calor.
Que estoy, como el fiel Argos, desvalida, ciega y sorda sin ti, casi sin vida, pero guardando incólume mi amor.





Penélope pensando. Rudolph von Deutsch.

Todos los poemas que habéis leído hasta ahora, cuentan algun fragmento de la Odisea. Se han inspirado en una versión en la cual Penélope espera en Ítaca a Ulises a que vuelva de la Guerra de Troya. Ésta, por muchos pretendientes que lleguen a su residencia, se mantiene fiel a su marido.
Pero... ¡ATENCIÓN! porque.. sin embargo, no todos los poetas han seguido esta versión del mito. He encontrado uno en que asistimos a una versión nueva del mito, es decir, cuentan que Penélope no espera a su marido, sino que se va con otros o se empieza a sentir atraída por otro hombre. Una de las poetas que ha optado por un final alternativo al que estamos habituados a escuchar, es Claribel Alegría. Y aquí os enseño el poema y una grabación en voz de éste, grabada por mi profe.( je, je)
( Haz clic en el título para escuchar la grabación).

Claribel Alegría

Mi querido Odiseo:

Ya no es posible más
esposo mío
que el tiempo pase y vuele
y no te cuente yo
de mi vida en Itaca.
Hace ya muchos años
que te fuiste
tu ausencia nos pesó
a tu hijo
y a mí.
Empezaron a cercarme
pretendientes
eran tantos
tan tenaces sus requiebros
que apiadándose un dios
de mi congoja
me aconsejó tejer
una tela sutil
interminable
que te sirviera a ti
como sudario.
Si llegaba a concluirla
tendría yo sin mora
que elegir un esposo.

Me cautivó la idea
que al levantarse el sol
me ponía a tejer
y destejía por la noche.
Así pasé tres años
pero ahora, Odiseo,
mi corazón suspira por un joven
tan bello como tú cuando eras mozo
tan hábil con el arco
y con la lanza.
Nuestra casa está en ruinas
y necesito un hombre
que la sepa regir
Telémaco es un niño todavía
y tu padre un anciano
preferible, Odiseo
que no vuelvas
los hombres son más débiles
no soportan la afrenta.

De mi amor hacia ti
no queda ni un rescoldo
Telémaco está bien
ni siquiera pregunta por su padre
es mejor para ti
que te demos por muerto.
Sé por los forasteros
de Calipso
y de Circe
aprovecha Odiseo
si eliges a Calipso
recuperarás la juventud
si es Circe la elegida
serás entre sus chanchos
el supremo.
Espero que esta carta
no te ofenda
no invoques a los dioses
será en vano
recuerda a Menelao
con Helena
por esa guerra loca
han perdido la vida
nuestros mejores hombres
y estas tú donde estas.
No vuelvas, Odiseo
te suplico.

Tu discreta Penélope





Penélope ( Esta escultura se encuentra en el museo del Vaticano).

Y por último, no podía terminar este post, sin un poema de creación propia que haga referencia a este mito. Yo he optado por la versión más clásica, versión en la que Penélope espera durante años la llegada de su marido fielmente.


Emma Calero
Oh Penélope desgraciada,
que tan sola estás en tu morada.
Triste es tu mirada
que en el horizonte está obsesionada

"Oh Ulises, cuanto de menos te echo,
sin ti cuanto vacío hay en mi lecho.
Tú eres lo que más feliz me hace,
es un hecho.

Esperándote estoy a las puertas del deseo,
ya que solo tú eres mi romeo."

Mientras ella tanto de menos le echa,
él también en ella piensa:

“Le pido a los dioses que me lleven rápido a tu lado,
de solo verte en mis sueños estoy cansado
cuánto daría por rozar tus labios,
el no tenerte solo me provoca desvarios”

Él el corazón le arrebató,
mas su retardada vuelta la destrozó.

A su vuelta “gracias, por cuidar de mi hijo”,
él a ella le dijo. Más también:
“Con tus ojos como estrellas y tu sonrisa de cielo,
formaría el firmamento.
Y con tu rostro angelical y tu voz de lucero,
te abriría el corazón entero.

Quisiera ser dios para hacer con tus ojos las estrellas
y con tu sonrisa el cielo,
para con tus cabellos los rios
y con tu voz el sonido del viento”.

2 comentarios:

Inmaculada Garcia dijo...

La pintura de Waterhouse que se indica es Penélope esperando a Ulises está equivocada. Ciertamente es de Waterhouse, pero no es Penélope, es la dama de Shalott (o Chaillot). Para ser más exactos se titula "I am half-sick of shadows, said the Lady of Shalott".

La historia de esta dama es parte de las leyendas artúricas. Condenada a vivir aislada en la isla de Shalott (o Chaillot) cercana a Camelot, y a ver el mundo exterior a través de un espejo mágico. Pasaba el tiempo tejiendo un tapiz con las imágenes que el espejo le mostraba. Se enamora de Sir Lancelot, y huye de su castigo intentando llegar a Camelot antes que su propia muerte pero no lo logra.

Una historia muy triste pero muy hermosa que ha dado al mundo una cantidad considerable de obras de arte (no sólo pintura) inspiradas en ella y en sus variantes. Recomiendo leerla o escucharla en la voz de Loreena McKennit.

Virginia dijo...

Gracias Inmaculada por tus aclaraciones. Espero que Emma tome nota.