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25 de octubre de 2011

Eco y Narciso

MITO DE ECO Y NARCISO

Narciso, en la mitología griega era hijo del río Cifiso y de la ninfa Liriopea. Dotado de gran belleza, no era nada sensible a los sentimientos amorosos. Cuenta la leyenda que viendo su imagen reflejad
a en las aguas quedó impactado con su propia hermosura y cada vez que sumergía sus brazos en el agua para tomar su propia belleza, la imagen desaparecía. Es el símbolo de una flor que lleva su nombre debido a que en el lugar de su muerte crece una flor hermosa con el nombre de Narciso.
Acerca de su mito se pueden encontrar varias ver
siones; una de ellas es la historia de amor entre él y la ninfa Eco: este triste mito habla de pasión y rechazo y lo que es más importante es que si no nos conocemos a nosotros mismos, nunca podremos ofrecer amor a los demás. La
hi
storia cuenta que Narciso era conocido por su hermosura y era muy querido por los suyos. Su madre, desde que éste era muy niño, consulta a un adivino que le advierte que para que su hijo llegue a la edad madura no puede conocerse a si mismo. Debido a su belleza las ninfas se enamoran de él y en especial la ninfa Eco, que no podía confesarle su amor porque había sido castigada por la diosa Hera por el motino de que la entretenía mucho y Zeus aprovechaba la ocasión para mantener citas con otras: la ninfa solamente podía pronunciar la última palabra de lo que escuchaba por boca de los demás. Narciso la rechaza y esto provoca en ella crueldad y tristeza, de modo que desearía vengarse.
Al final ambos sufren: Eco por su ira silenciosa y Narciso
por la obsesión hacia su propia belleza. Cuenta la historia que Narciso, admirando en el río su hermosura cae al agua y esto produce su muerte. Eco quedó enamorada de una imagen idealizada, hasta tal punto que llena de pena y de tristeza se refugia en una cueva donde va consumiendo sus penas hasta su extinción.



Buscando en la música clásica alguna canción relacionada con esta triste historia, que trata sobre el amor no correspondido y sobre el desdén, encontré este precioso vídeo que os dejo a continuación:




Esta canción es del compositor y teórico alemán: Christoph Willibald Gluck que nació en Viena en 1714. Se formó en Milán donde recibió lecciones de composición de Givanni Battista Sammartini. Escribió Eco y Narciso, en 1779; fue su última obra trás la cual sufrió un atque de apoplejía y pasó sus últimos años de vida en Viena. Esta composición de Gluck no tuvo mucho éxito en aquella época por lo que hoy en día tampoco se le ofrece
demasiada importancia. No sólo compuso Gluck esta ópera de tema mitológico, así podríamos escuchar Orfeo y Eurídice, su obra más conocida, Alcestis (1767), Ifigenia en Táuride (1779)...

Siguiendo mi búsqueda encontré este otro vídeo que os dejo a continuación:






Esta pieza es del compositor Nikolai Nikolaevich Tcherepnin que nació en San Petesburgo en 1873. Compuso por encargo Narcisse et Echo en 1911. Este vídeo es la primera parte de la composición; es una especie de ballet ruso.


Otra pieza musical inspirada en el presente mito es la ópera del compositor italiano Domenico Scarlatti (1685-1757). Publicó Amor d'un ombra en Londres dándole el título de Narciso. La obra fue compuesta durante la época en la que estuvo al servicio de Maria Casimira, reina de Polonia. Es una de las pocas que se conservan hoy en día. También se le llama Aria di Eco.
En su recorrido musical se pueden encontrar otras óperas de tema mitologíco como: Ifigenia in Aulide e Ifigenia in Tauride(1713)... El título en concreto de la canción es: Non lo credo, non lo spero.



Rebuscando entre las muchísimas paginas web relaciones con la ópera y este mito fabuloso, encontré este poema: ''Narciso'' de Federico Garcia Lorca:

Narciso.

Tu olor.
Y el fondo del río.

Quiero quedarme a tu vera.

For del amor.

Narciso.

Por tus blancos ojos cruzan
ondas y peces dormidos.
Pájaros y mariposas
japonizan en los míos.

Tú diminuto y yo grande.
Flor del amor.
Narciso.


Las ranas, ¡qué listas son!

Pero no dejan tranquilo
el espejo en que se miran

tu delirio y mi delirio.

Narciso.

Mi dolor.

Y mi dolor mismo.



Hay que concluir que el mito de Eco y Narciso aparece reflejado también en la música moderna de hoy en día, y como prueba encontré una canción francesa.  Os dejo el vídeo a continuación:


2 de febrero de 2011

La metamorfosis de Eco.

Entendemos por metamorfosis; del griogo μετα- (meta), que indica alteración, y μορφή (morphè), forma; un proceso por el cual un objeto o alguien cambia de forma. En la mitología vemos muchos ejemplos de metamorfosis, un ejemplo son las metamorfosis de Zeus, para conseguir conquistar a las mujeres de las cuales se había enamorado. Otro ejemplo de metamorfosis es la de Eco, que os lo voy a contar poniéndome en su lugar como si yo fuera ella:
Mientras Júpiter jugueteaba con unas ninfas, yo me encargaba de distraer a su mujer para que no se enterase, ya que yo tenía mucho talento para contar historias y entretener a la gente. De manera que acepté el favor de encargarme de distraer a Juno para que Júpiter pudiera juguetear con ninfas y Juno no se enterase. Pero Juno no tardó en descubrir lo que pasaba, de manera que un día apareció muy enfadada ante mí y me gritó que mi hábil lengua la había traicionado y que a partir de ese momento reduciría al máximo el uso de la voz. Juno por haberla traicionado lo que me hizo fue que solo pudiera repetir las últimas palabras de la persona que me hubiera hablado, es decir que si no me hablaba nadie yo no podría hablar. Con el paso del tiempo ví a un joven llamado Narciso del cual me enamoré, pero no podía hacer nada por que no podía hablarle, de modo que me dediqué a seguirle. Él se dio cuenta de que a su alrededor había alguien y preguntó si había alguien y yo como repetía las últimas palabras dije alguien, entonces él dijo ven y yo le contesté lo mismo, a lo que el preguntó "¿porqué huyes de mí?", a lo que yo contesté "huyes de mí". Al final salí de mi escondite y lo abracé pero él me rechazó y me empujó y me dijo que antes moriría a que yo pudiera estar con él. Al decirme esto me quedé destrozada entonces me escondí por el bosque y poco a poco perdí el apetito y el sueño, la pena me adelgazó y la delgadez arrugó mi piel, la sangre dejó de circular y ya solo me quedaban los huesos que se convirtieron en rocas. Yo desaparecí pero mi voz no, ya que dede las montañas se siguen repitiendo las últimas palabras.

Aquí podéis ver una imagen de Eco, se trata de un cuadro en el que podemos ver representados a Narciso mirando su reflejo en el río y a Eco observando a Narciso, el hombre del cual se había enamorado pero a quien no le podía hablar.